Sus propiedades depurativas y digestivas las hace ideales para complementar platos muy cargados en grasa.
La utilización de aceite de oliva virgen es la mejor opción como parte de los aliños para las alcachofas. Si lo realizamos en crudo, mantenemos todas las propiedades dietéticas y terapéuticas del que conocemos como oro líquido.
Las hojas o brácteas externas de las alcachofas no se pueden utilizar, pero sí el pedúnculo, que bien perfilado puede formar parte de la preparación junto a los corazones de alcachofa.
Para la limpieza y cortado de las alcachofas es conveniente utilizar guantes; así se evita que la piel de las manos se tiña o se ennegrezca.
Para evitar la oxidación de la vitamina C y el consiguiente ennegrecimiento de la alcachofa al limpiarla, por el oxígeno del aire, se aconseja utilizar zumo de limón.
Se recomienda utilizar técnicas de cocción rápida, como la olla a presión, que evita la pérdida de vitaminas hidrosolubles.