En Navarra, las tierras que constituyen el llamado eje o corredor del Ebro, desde Mendavia a Cortes, han sido y son zonas productoras de hortalizas y, entre las que tradicionalmente se cultivan, quizá sea la alcachofa la que hunde sus raíces en el pasado más remoto. La Enciclopedia de Navarra data la existencia de este cultivo en Tudela en la época de la dominación árabe, aunque no fija la fecha exacta. Comercializada hasta bien entrado el siglo pasado en los mercados locales, la instalación de la industria conservera dio nuevos estímulos a la expansión del cultivo, que pasó a ocupar una superficie significativa entre los cultivos de hortalizas del regadío navarro.
La tenacidad del agricultor tudelano le ha llevado, tras años de selección sucesiva, a conseguir un cultivo de alcachofa conocido como "Blanca de Tudela", que se ha constituido en el material de reproducción vegetativa más utilizado en España. De hecho, un importante número de cultivadores de la comarca producen, además de los conocidos capítulos comestibles que suponen el principal aprovechamiento de esta planta (las alcachofas tal y como las consumimos), las "zuecas" o material de plantación. Dicho material lo constituyen esquejes de la parte subterránea de la planta que se obtienen al finalizar la recolección, en el reposo estival.
